¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza. Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino. Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha. Capítulo VIII

17 oct. 2010

James Randi: los peligros de atacar la mentira.

Cualquiera que busque información crítica sobre pseudociencias y fenómenos paranormales acaba encontrándose, tarde o temprano, con un nombre: James Randi. Tanto Randi como su fundación (la James Randi Educational Foundation) y el Comité para la Investigación Escéptica (Comitte for Skeptical Inquiry) del que es cofundador son las bestias negras de psíquicos, charlatanes y sinvergüenzas que se aprovechan de la credulidad (y muchas veces de la desesperación) de la gente. Su labor ha contribuido a desenmascarar a multitud de aprovechados y vividores y fomentar el pensamiento crítico.
Pero claro, cuando uno fastidia el negocio de gente de semejante calaña, no puede esperar nada bueno. Por el contrario, lo previsible es que se empleen los trucos más rastreros que se les puedan ocurrir para desprestigiar a quien les estropea un negocio redondo. Y si a esto añadimos que esos negocios implican la fe ciega e irracional y el pensamiento mágico, los ataques no solo vendrán de los estafadores, sino (y esto es una gran ironía de este tipo de situaciones) de los propios estafados, que se enojan cuando se atacan sus creencias.
En el caso de Randi, estos ataques han venido de múltiples sitios y han tenido diferentes formas, desde demandas judiciales hasta difamaciones personales, cayendo tan bajo como acusarle de pederasta y abusador de menores.

 

¿Quién es James Randi?

James Randi nació en Canadá en 1928 y durante los años 1940 hasta los 1970 fue un mago y escapista de bastante éxito, participando en programas de televisión e incluso teniendo su propio programa, Wonderama, donde usaba su nombre artístico, el Asombroso Randi. En 1956, permaneció 104 minutos en un ataúd sumergido en una piscina, batiendo el anterior record establecido por Harry Houdini.
Pero su mayor fama la ha alcanzado como azote de psíquicos, curanderos y adivinos. La lista de embaucadores que ha desenmascarado es interminable: James Hydric, Peter Popoff, Joao de Deus... Pero quizá, quien le dió mayor fama fue su particular némesis, Uri Geller.
Uri Geller se hizo famoso en la década de 1970 apareciendo en programas de televisión de todo el mundo afirmando tener capacidades psíquicas y telequinéticas. Sus intervenciones doblando llaves y cucharas se hicieron mundialmente famosas, y él afirmaba no usar ningún truco, sino que eran poderes reales. Siendo mago él mismo, Randi no se creyó esto y acudió invitado al Tonight Show de Johnny Carson para desenmascarar a Geller.

Ante la atenta mirada de Randi y Carson (que tampoco se tragaba la historia, al revés que nuestro Jose María Íñigo), Geller fue incapaz de realizar ningún truco. Posteriormente, Randi escribió un libro donde exponía los fraudes de Geller. Esto significó el principio de una larga enemistad entre ambos, plagada de descalificaciones.

James Randi. Fuente: Wikimedia.

Las acusaciones de pedofilia

Siendo ya un afamado escéptico y desenmascarador de fraudes, Randi fue entrevistado para la revista The Twilight Magazine. En esta entrevista afirmó que Eldon Byrd, un socio de Uri Geller, había estado en la cárcel por abuso de menores. Byrd demandó a Randi por difamación, pidiendo treinta millones de dólares por "angustia mental" y "sufrimiento" y fueron a juicio. Durante el juicio, el abogado de Byrd presentó como pruebas unas cintas en las que Randi supuestamente tenía conversaciones explícitas con unos menores. Randi explicó en el juicio (y bastantes veces después) que las cintas se habían grabado a petición de la policía y la compañía de teléfonos para localizar y obtener pruebas contra unos niñatos que estaban realizando llamadas obscenas a su casa.
Finalmente, durante el juicio quedó claro que Byrd sí que había sido detenido por posesión de pornografía infantil con intención de distribuirla y había confesado haber mantenido  relaciones sexuales con una menor bajo su custodia. Sin embargo había llegado a un acuerdo con la fiscalía y a cambio de su confesión, se le redujo la pena y no llegó a entrar en prisión. Por lo tanto, la afirmación de Randi de que Byrd había estado en la cárcel por abuso de menores era técnicamente falsa. El jurado le encontró culpable de difamación pero, dadas las circunstancias, le condenaron a pagar a Byrd exáctamente $0 (cero dólares).
Sin embargo, el mal ya estaba hecho, y las acusaciones de pederastia contra Randi proliferaron por parte tanto de los estafadores que se sentían atacados por sus investigaciones, como de los seguidores de todo tipo de fenómenos paranormales. Alguna vez Randi llegó a demandar a quien realizaba tales acusaciones, pero el fallecimiento del demandado impidió que hubiera ninguna sentencia.

 

¿Y por qué creer a Randi?

Alguien que sea un poco quisquilloso puede preguntar "¿Y por qué tengo que creer a James Randi y no a quien le acusa?". Bien, en las democracias occidentales existe un principio que ha costado mucho trabajo (y sangre) implantar: "Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario en un juicio justo". Así que si alguien acusa a una persona de un delito es su obligación presentar ante un juez las pruebas que avalen su acusación. Y la persona acusada debe tener el derecho a defenderse. ¿Cuales son esas pruebas? Unas cintas con unas conversaciones grabadas entre Randi y unos menores. Esas cintas fueron presentadas como prueba en un juicio. Tanto el juez como el jurado las escucharon y dieron por buenas las explicaciones y pruebas aportadas por Randi. Si hubiera habido alguna duda sobre esas explicaciones, cualquier juez hubiera ordenado el arresto de Randi y que fuera juzgado por este delito. Estas cintas ni siquiera tendrían que ser pruebas concluyentes, sino representar un indicio razonable de que se hubiera cometido un delito. Ni el juez ni ninguno de los trece miembros del jurado consideraron que esas cintas fueran indicios razonables de nada. El juicio siguió sin que se realizara ninguna acusación contra Randi.
Sin embargo, eso no ha detenido a toda una cohorte de charlatanes de feria, magufos y fanáticos pseudoreligiosos de seguir repitiendo una y otra vez las mismas calumnias, espoleados por la salida del armario de Randi en 2010, cosa que en las mentes de ciertos trogloditas es equivalente a la pedofilia (o tal vez peor).

7 comentarios:

Nicolás dijo...

Buena entrada, Javi.

No tenía idea de estas acusaciones hacia Randi. Pero es claro que es el resultado de atacar a los magufos y charlatanes de toda índole.

Saludos.

Javi dijo...

Gracias, Nicolás. Yo me enteré de esto a raíz de discusiones con magufos, que te sueltan cosas de este calibre como si fuera lo más natural del mundo. Pero claro, quien se traga cualquier historia sin un mínimo de pensamiento crítico ¿por qué va a hacer una excepción con esto?

Kratso dijo...

Has repètido en los párrafos:
"Cualquiera que busque información crítica sobre pseudociencias y fenómenos paranormales acaba encontrándose, tarde o temprano, con un nombre: James Randi. Tanto Randi como su fundación (la James Randi Educational Foundation) y el Comité para la Investigación Escéptica (Comitte for Skeptical Inquiry) del que es cofundador son las bestias negras de psíquicos, charlatanes y sinvergüenzas que se aprovechan de la credulidad (y muchas veces de la desesperación) de la gente. Su labor ha contribuido a desenmascarar a multitud de aprovechados y vividores y fomentar el pensamiento crítico.
Pero claro, cuando uno fastidia el negocio de gente de semejante calaña, no puede esperar nada bueno. Por el contrario, lo previsible es que se empleen los trucos más rastreros que se les puedan ocurrir para desprestigiar a quien les estropea un negocio redondo. Y si a esto añadimos que esos negocios implican la fe ciega e irracional y el pensamiento mágico, los ataques no solo vendrán de los estafadores, sino (y esto es una gran ironía de este tipo de situaciones) de los propios estafados, que se enojan cuando se atacan sus creencias.
En el caso de Randi, estos ataques han venido de múltiples sitios y han tenido diferentes formas, desde demandas judiciales hasta difamaciones personales, cayendo tan bajo como acusarle de pederasta y abusador de menores." al principio del articulo y al final de "¿Quién es James Randi?"

Javi dijo...

Gracias, Kratso. Ya lo he corregido.

Un saludo.

Kratso dijo...

De nada, que para eso estamos :-P

lamentira dijo...

Fabntástico post Javi.
Un saludo

Javi dijo...

Gracias. Bueno, parece que ya puedes comentar. Un saludo.

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