¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza. Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino. Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha. Capítulo VIII

20 feb. 2011

Wikileaks. ¿Para qué si aquí no pasa nada?

Desde la filtración de los papeles del Departamento de Estado estadounidense por parte de Wikileaks, han corrido ríos de tinta sobre las implicaciones de lo que en ellos se revelaba. En los cables secretos se habla sin tapujos sobre la situación política, económica y judicial de muchos países y sobre las operaciones que los diversos representantes americanos realizan en ellos para recabar información o influir en diversas políticas internas.
Algunos pueden pensar que las repúblicas bananeras, donde gobiernos y compañías extranjeras son las que tienen el poder real sobre las decisiones importantes del país, son un fenómeno que ocurre lejos de Europa, en lejanos países centroamericanos y africanos. Pero resulta que no. España es también una república bananera. Y lo peor no es que lo sea. Lo peor es que nos da igual.
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