¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza. Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino. Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha. Capítulo VIII

24 jun. 2013

Pifias afortunadas


Existe una gran cantidad de ideas erróneas y falsas concepciones acerca de cómo funciona la ciencia entre el común de la gente. No sólo es fruto del desconocimiento, sino también de la manera poco realista de divulgar la ciencia en los medios de comunicación. Así, cuando la gente piensa en grandes descubrimientos científicos, piensa en el genio trabajando en solitario en su laboratorio luchando contra la "oficialidad" establecida, en lugar de la multitud de becarios, postdocs, profesores y técnicos aportando pequeños granitos de arena al conocimiento común hasta que se forma una montaña.
Pero no va a ser sobre eso sobre lo que voy a hablar hoy, sino de otro mito ampliamente extendido. El del científico que sabe desde el principio a donde va dirigida su investigación y va enlazando pasos uno detrás de otro en línea recta hasta que exclama ¡Eureka!. Afortunada o desafortunadamente, eso no suele ser así. En ciencia real es muy normal tener que descartar líneas de investigación enteras porque los resultados no son los esperados, que los objetivos secundarios se conviertan en los principales, llegar a vías muertas y tener que deshacer el camino andado, etc. Pero también pasa que, errores y pifias cometidas en diversas circunstancias producen frutos que no se hubieran producido sin esos "errores". A veces sucede que esos errores inducen a investigar en direcciones que hubieran sido descartadas, o añaden elementos inesperados y que arrojan luz sobre ciertos fenómenos que hubieran quedado en la sombra si la investigación se hubiera realizado de forma impoluta. Veamos algunos ejemplos.
Seguir leyendo en La Ciencia y sus Demonios.

5 jun. 2013

En stand-by por colaboraciones

Bueno, llevo tiempo sin publicar aquí. No, no es que haya dejado de escribir ni que me haya quedado sin internet. Ahora mismo estoy colaborando en dos proyectos muy interesantes: La mentira está ahí fuera y La ciencia y sus demonios.

Hasta ahora he intentado compaginarlos pero, como el día sólo tiene 24 horas (y yo muchas cosas que hacer), he ido relegando mi blog. A partir de ahora iré actualizándolo con las entradas que escriba para esas colaboraciones y cuando escriba algo que no se ajuste a su temática.

Muchas gracias a todos los que visitáis este blog. Ya sabéis. Os espero en La mentira está ahí fuera y La ciencia y sus demonios.
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