¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza. Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino. Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha. Capítulo VIII

21 feb. 2012

La verdad sobre las vacunas (y sobre los negacionistas)

Cuando se trata de negar la evidencia que no coincide con nuestros prejuicios, el ser humano no tiene límites.  Los negacionismos van desde temas que requieren más o menos conocimientos, como negar la mecánica cuántica o el calentamiento global a auténticos "¿Pero qué me estás contando?" del tipo negar que la Tierra es redonda.  Cuando se empieza una discusión sobre algún tema negado (o sea, prácticamente cualquier tema) no tarda en aparecer alguien que argumenta que cada uno es libre de creer lo que quiera, que todas las opiniones son respetables y que pensar diferente no hace daño a nadie.
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