¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza. Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino. Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha. Capítulo VIII

29 jul. 2011

Fanáticos más, fanáticos menos

Hace unos días, un fanático religioso y político cometió una matanza en Noruega, matando a más de 90 personas en dos ataques en diferentes puntos del país.  Este ataque es, en muchos aspectos, muy parecido al que ocurrió hace dos años en la base militar de Fort Hood, Texas.  En ambos casos, el autor de los atentados era una persona aparentemente normal, que había ido larvando un resentimiento desproporcionado hacia la sociedad a la que pertenecía y su visión del mundo se había ido distorsionando.  En algún momento de sus vidas entraron en un círculo vicioso en el que esa visión distorsionada de la realidad empezó a fanatizarlos, y ese fanatismo aumentaba la distorsión con la que veían en mundo.
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