¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza. Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino. Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha. Capítulo VIII

19 nov. 2015

¿Hay de verdad alguna novedad en el terrorismo islámico?

Pocos días tras los atentados de París queda claro que los terroristas han ganado. Y no porque su objetivo fuera matar a más de cien personas. Eso es sólo un medio para conseguir su objetivo. El objetivo de todo terrorista no es matar, es conseguir que una sociedad cambie a través del miedo. Y tras los atentados, ha faltado tiempo para que hordas de "indignados" europeos clamen por el cierre de fronteras (especialmente tras haberse encontrado un pasaporte sirio, que no se sabe cómo ha llegado allí) y tratar a los refugiados que huyen precisamente de los terroristas como criminales, hasta que se demuestre lo contrario. Algunos incluso claman por medidas más drásticas.

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29 abr. 2015

Las terroríficas consecuencias de insertar genes de otras especies

Uno de los grandes miedos que agitan los pseudoecologistas para incitar a la población a oponerse a los organismos genéticamente modificados es el de las terribles consecuencias que puede acarrear el insertar en una planta o animal genes de otra especie completamente diferente. En una reedición de Frankenstein, se vaticinan las mayores tragedias si esos genes "escapan" al control humano y "contaminan" el prístino banco genético natural.

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18 ene. 2015

Negacionismo climático II: siguiendo el olor de la ideología.

En una entrada anterior ya hemos explicado el origen de los fondos que mantienen vivo al movimiento negacionista climático. Pero aunque la inmensa cantidad de dinero que fluye hacia el negacionismo es un factor importante (puede que el más importante), hay aspectos que no explica.

La principal característica que queda inexplicada si nos limitamos a examinar el dinero es el de la diferencia en cuanto cala la propaganda negacionista según la ideología. Así, por ejemplo, en Estados Unidos, el 84% de los demócratas consideran que hay pruebas sólidas de que el clima terrestre se está calentando, frente al 67% de los republicanos. Y si preguntamos a los seguidores del ultraconservador movimiento Tea Party, el porcentaje se queda en un mínimo 25%. A la pregunta de si el origen de ese calentamiento es la actividad humana, el 64% de los demócratas piensan que el cambio climático es antropogénico, frente a un 44% de republicanos y un 9% de seguidores del Tea Party.

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